Hace 13 años vine desde el sur de Florida para asistir a tu concierto. En esa oportunidad, en un conversatorio en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, pude darte las gracias porque a través de tu música nos lanzas un salvavidas que nos rescataba de las intensas condiciones que vivíamos en un lugar donde flaquean las esperanzas de que un mundo mejor es posible. Era y soy de la tropa cósmica.
Hoy, ya aquí de regreso en mi Patria, tengo que decir lo mismo. Llegas cuando hay unas condiciones muy difíciles en la Isla. La colonia se derrumba y con ella nos intenta arrastrar a tod@s. Sin embargo, llegas nuevamente con tu salvavidas a lanzarnos la esperanza. Contigo coincide nuestra esperanza de que en esta juventud que desde hace 36 días lucha por una educación justa, pública y de excelencia, una juventud que ha desafiado y desafía con firmeza la presión ejercida por una administración que empuja una agenda neoliberal, prevalezca. En esto se nos va la vida a tod@s; es un nuevo estilo de lucha que tiene perpleja a la autoridad. Han controlado a la represión con estrategias magistrales: planteamientos consensuados con la base, armonía en el discurso, resistencia pacífica en la toma del control de los recintos, unificación por primera vez en la historia de todos los recintos a través del país. Ya hay una muerte que vincula esta lucha con la debacle que nos rodea a tod@s en el País: la ineficiencia de los sistemas de salud en la Isla al negar un tratamiento médico urgente y de calidad. En esas circunstancias llegan tú y tu salvavidas a la Isla.
Pero hay otro evento más personal que es preciso que conozcas. Hace exactamente 7 semanas, en consulta con un neurocirujano este me explicaba que era necesario practicar una operación con carácter de urgencia o como consecuencia me esperaba la cuadriplejia. Es el neurocirujano más recomendado para estos casos y ambos discutíamos la posibilidad de que no pudiera caminar ni sentir nada en mi cuerpo del cuello hacia abajo. Hoy te escribo, así que la operación fue un éxito, y lo anuncio con júbilo y serenidad.
Te preguntarás qué tienes que ver con ese evento. Verás. El mismo día en que estaba en la consulta me había enterado de tu concierto acá en Puerto Rico. Al discutir la fecha de la operación, le dije a mi neurocirujano que la única fecha importante en mi futuro era el concierto de Silvio Rodríguez el domingo, 30 de mayo. Al neurocirujano se le iluminó la cara y me dijo con entusiasmo que esa fecha era importante (es otro tropero genuino, te lo aseguro), y comenzó a buscar en su calendario para calcular el día más próximo y conveniente. Hizo espacio en su agenda para una semana después de mi cita, reprogramando para un día antes o un día después las otras operaciones que tenía ya confirmadas.
Así que allí estaré, tropero cósmico. Llegaré a mi butaca caminando, pero aunque no hubiese podido caminar, allí estaría para escucharte porque varios de los sentidos que necesito para vivir tu poesía iban a quedar intactos. Te debo otra.
Por último, no hay palabras para agradecerte tu apoyo sincero por la indepedencia para nuestra Patria y tu respeto por nuestros héroes y mártires. Comparte el agradecimiento y respeto con nuestro amado pueblo cubano, pueblo heróico que prevalecerá en su lucha contra la guerra mediática. Que vivan las dos alas más vigorosas del Caribe y del mundo! Venga la esperanza!
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