sábado, 27 de septiembre de 2014

Ponencia Sobre Reestructuración de Rutas Autoridad Metropolitana de Autobuses

Edda I. López Serrano
Estación Bayamón, 22 de agosto de 2014 [1]


Conozco el sistema de transportación pública desde que recuerdo. En los años de mi adolescencia tomaba un carro público en mi urbanización en Bayamón, transporte que servía su ruta con una frecuencia de 15 minutos o menos. En aquella época (entre 1975 a 1985, aproximadamente) podía transportarme desde la esquina de mi casa hasta trasbordar en la terminal de guaguas de la AMA que estaba ubicado a muy corta distancia de la estación Bayamón, o usar los diversos medios de transporte público que me permitían llegar a casi cualquier punto del Área Metropolitana. En aquel entonces, Bayamón contaba con tres rutas de guaguas de la AMA: la 45, 46 y 52. Además, podíamos tomar guaguas privadas grandes que servían rutas rurales y distantes desde y hacia Río Piedras, Santurce y San Juan. Esta integración del transporte público, que no respondía a un proyecto gubernamental sino a la demanda de servicio, era eficiente, efectivo y suficiente. Sin embargo, elementos multifactoriales provocaron que  este sistema se desplomara hace ya algunos años.  

Calidad de Servicio

      Soy defensora y usuaria del sistema de transportación pública siempre que tengo la oportunidad en sus tres modalidades: autobuses, tren y marítimo (Cataño a San Juan). Durante mi incumbencia dirigiendo el área de Control de Calidad del Tren Urbano realizaba estudios de campo para validar el funcionamiento de los boletos del TU en el sistema. Estas pruebas requerían evaluar la causa para los errores reportados en las máquinas al entrar o salir del sistema, transferencia entre el TU y las máquinas instaladas en los autobuses de la AMA, además de otras funciones del sistema de Fare Collection. Para esa época (2006-2008), el promedio de espera para tomar un autobús en alguna de las terminales de Río Piedras y Covadonga o en la ruta fluctuaba entre ½ y 1 hora, frecuencia que de por sí es extensa. Sin embargo, en los pasados años mi experiencia como usuaria se ha convertido en una pesadilla. Como ejemplo, en varias ocasiones he tenido que esperar  entre 2 y 3 horas por una guagua que me transporte desde la Estación Roosevelt del TU en ruta hacia San Patricio, a pesar de ser hora pico de la tarde.

     Más allá de mi experiencia como usuaria, es mi intención aportar elementos sobre la transportación pública durante los pasados 10 años que aspiro sean considerados a la hora de ponderar una Reestructuración del servicio que ofrece la AMA. Hace poco menos de 10 años, cuando el TU comenzó a brindar servicio, se despachaban diariamente no menos de 200 autobuses. Recuerdo que cuando la AMA restructuró sus rutas para intentar hacer realidad la alternativa de un transporte integrado, usuarios del Cond. Los Olmos y la Urb. Magnolia Gardens exigieron que se mantuvieran las mismas. Luego de varias reuniones, se alcanzaron acuerdos consensuados para brindar servicio en la mañana y en la tarde. Esta determinación no fue una concesión a los usuarios, sino el resultado de escuchar los reclamos de las personas que patrocinan la transportación pública.

¿Se ha alcanzado una viable alternativa de transporte integrado?

       Reconozco que establecer un sistema de transportación pública es un reto de proporciones épicas. En mi experiencia, la condición actual de la AMA es el resultado de la aplicación de decenas de iniciativas inconexas e inmediatistas que, como ocurre con cientos de otras iniciativas implantadas en la administración pública del país, descartan y eliminan prácticas rescatables pero ejecutadas por algún o alguna incumbente anterior. Recuerdo que en una reunión entre personal gerencial a cargo de diferentes áreas en ACI y sus homónimos en ATI discutíamos cambios trascendentales en la política pública de la AMA. El efecto de los cambios era la eliminación de rutas sin proveer alternativas de transportación para los pasajeros, aumento en el tiempo de espera para los usuarios,  el aumento exponencial de pasajeros en otras rutas (causando que las guaguas que servían las rutas originales siempre pasaran llenas – aumentando así el tiempo de espera significativamente), entre otras. Pregunté al personal directivo de ATI cuántos habían usado el sistema de la AMA antes de formular los cambios. Ninguno había usado una guagua de la AMA en su vida, y del transporte público solo habían usado el TU esporádicamente. Desconocían de primera mano el proceso de trasbordo, su evaluación del trasbordo en el sistema se circunscribía al servicio especial provisto durante las Fiestas de la Calle San Sebastián o en otras actividades especiales que no eran reflejo de la operación real del sistema de transportación pública.

      En mi opinión, es improbable que personal que maneja el sistema de transporte público sin realizar estudios de campo pueda conocer el perfil o la experiencia de los usuarios. De hecho, una efectiva y eficiente gerencia de operaciones se alcanza con la validación de procedimientos, procesos y políticas antes de determinar si son o no viables y eficientes. Otro aspecto es que, a pesar de que el contrato de operación y mantenimiento del TU que define rigurosamente los parámetros de ejecución operacional para garantizar una buena experiencia de usuarios y usuarias (trenes a tiempo, no basura, no derrames, periodo de reparación para el equipo, limpieza de los trenes que están en la línea, entre otros), nunca vi parámetros similares para el servicio provisto por la AMA.

      Así las cosas, sería importante responder veraz y acertadamente a la pregunta de cuáles son las causas reales para la reducción de 140 vehículos en la flota de la AMA en los pasados 10 años. Es conocido que la AMA ha invertido en unidades nuevas, una inversión razonable al considerar el desgaste y decomiso de unidades que ya rindieron su función. Sin embargo, ¿qué tipo de administración de los recursos ocasiona que al día de hoy existan más de 100 unidades inoperantes en el taller? El presidente de la unión TUAMA alega que la razón para que estas guaguas no estén en servicio es la falta de compra de piezas de reemplazo y señala que se podría estar dando mal uso a los fondos federales asignados. Sin embargo, tengo mis reservas sobre esta explicación. Las causas para contar ahora con un cementerio de guaguas inoperantes tienen que ser el resultado de muchos, muchos factores, desde fallas en la planificación, organización, dirección y control de los procesos hasta la necesidad de implantar un proyecto de reingeniería de procesos adecuado para lograr anticipar y corregir los posibles problemas que impidan proveer un servicio digno a los usuarios de la AMA. La responsabilidad es compartida.

Reestructuración Propuesta

         La Reestructuración de  las rutas de la AMA anunciada por la ACT compara con las implicaciones que relaté anteriormente de la respuesta de directivos de ATI aceptando que no habían usado el transporte público. Si bien el boletín informativo repartido durante las vistas destaca que el servicio de la AMA se concentrará en 14 rutas, no menciona que se eliminarán 24 rutas actuales. La pregunta medular es ¿en qué perfil de usuario pensaron al eliminar estas rutas? ¿En las personas envejecidas? ¿Empleados y empleadas? ¿En todas esas personas que no tienen algún otro medio de transportación o en personas que no pueden manejar por diversas razones?

      Esta Reestructuración apuesta a que se podrá integrar al servicio de transporte público otros vehículos como carros públicos (que en realidad están en manos privadas), trolleys municipales, y las lanchas de ATM. Si bien abrigo la esperanza de que esta Reestructuración redunde en el rescate del transporte integrado con que contábamos hace décadas, depender de algunos de los medios de transporte para viabilizar la integración del servicio es, por decir lo menos, una propuesta inconexa. Veamos.

Carros públicos

            Hace unos 9 o 10 años el entonces director de ATI defendió ampliamente su propuesta de suplementar el sistema de la AMA con rutas de carros públicos, particularmente a sectores rurales remotos de los 7 municipios a los que sirve la AMA. Uno de los ejemplos era la necesidad de cubrir la ruta del Bo. Cacao en Carolina, donde es difícil llevar una guagua por lo angosto y sinuoso de las carreteras. Para alcanzar esta integración, se les exigiría a los porteadores públicos que contaran con vehículos de calidad (buenos asientos, aires acondicionados, facilidad de entrada para los pasajeros, entre otras) y que cumplieran con los horarios que coincidieran con el horario del TU (5:30 am a 11:30 pm) de una manera razonable. Según la propuesta del entonces director,  ATI brindaría a los porteadores públicos un incentivo de $1,000 mensuales. Esta propuesta tenía tres grandes retos: (1) la profesión de porteador público no ha experimentado un relevo generacional, por lo que muchas de las rutas se han eliminado con el retiro o muerte de los porteadores, (2) no existía garantía o control sobre las horas y calidad de servicio establecido, (3) la cuantía del acuerdo lo hacía inviable. ¿Existe la cantidad crítica de carros y porteadores públicos para suplir la demanda y cubrir las rutas que alimentarían las 14 rutas que son parte del plan de Reestructuración? ¿Se han realizado estudios de campo para determinar si los porteadores están dispuestos a cubrir esas rutas durante un horario fijo? ¿Se ha contemplado establecer un proceso de certificación de porteadores – más allá de los permisos emitidos por la Comisión de Servicio Público – para impulsar un sistema de prácticas aceptables de servicio en la transportación pública? ¿Cuentan los carros públicos con facilidades para personas con impedimentos, envejecidxs, coches de bebé?

Trolleys municipales

            Apostar a los trolleys resulta igualmente incierto. En primer lugar, los municipios mantienen el control de los trolleys, por lo que la ACT dependería de las prioridades y cambios que determinen los ejecutivos municipales. El servicio de los trolleys en los diferentes municipios es inconsistente: existen sistemas eficientes como los provistos en los pueblos de Carolina y Guaynabo, o virtualmente inexistente como en Loíza y Cataño. En el caso de Bayamón, entre 2011 y 2012 realicé estudios de campo de las rutas de los trolleys municipales para poder configurar la sección de transportación pública de mi programa de gobierno como candidata a la Alcaldía. La frecuencia de los trolleys desde los sectores cercanos a la Ave. Laurel, Ave. Nogal, y Ave. Lomas Verdes hasta la Urb. Santa Cruz era un vehículo en cada dirección cada dos horas. Esta frecuencia era en la hora pico, esperé más de 3 horas por el trolley  durante las horas valle (entre 10:00 am y 2:00 pm). En tiempos recientes, la frecuencia y la cantidad de rutas ha aumentado, con un servicio concentrado en el área urbana adyacente al centro del pueblo, pero que la mayoría de la población desconoce y es insuficiente para una ciudad de 200,000 de habitantes.

    Integrar los trolleys que forman parte de la oferta de transportación pública de 7 municipios sin crear un proyecto intermodal enfocado específicamente en los servicios municipales es el primer indicio de una iniciativa fracasada. No se puede subestimar la usual falta de cooperación entre municipios colindantes que pertenecen a partidos diferentes y, en ocasiones, entre alcaldes o alcaldesas que son correligionarios. Aspirar a que los usuarios confíen en que esta integración será exitosa es como pedirles que se lancen al vacío. ¿Qué ocurrirá cuando, al no poder traspasar sus límites territoriales, sea improbable que se logre un trasbordo efectivo? ¿En qué puntos se trasbordará? ¿Cómo se logrará conseguir una transición efectiva, que no requiera amplios periodos de espera? ¿Están los trolleys preparados para atender a una población de movilidad reducida?

El elemento que, en mi opinión, es crítico es el horario de servicio de los trolleys. Asumamos que el servicio pueda comenzar puntualmente a las 5:30 am en todos los municipios para que coincida con el horario del Tren Urbano y las guaguas de la AMA. ¿Qué ocurrirá con los usuarios que por sus itinerarios no pueden regresar antes de las 4:00 pm, cuando los trolleys municipales concluyen su servicio, o los domingos, cuando no hay servicio de trolleys? ¿Qué ocurrirá con los usuarios en caso de que, por las razones que sea, el municipio cese de brindar el servicio de trolleys?

Sistema de la Autoridad de Transporte Marítimo

            A pesar de que la ruta de la lancha de Hato Rey a San Juan y viceversa podría considerarse una intermodal por estar al lado de la estación Hato Rey del TU, esta ruta es virtualmente inoperante. El factor constante de incertidumbre de su disponibilidad y el tiempo de espera tan prolongado descarta esta ruta como opción para usuarios que dependen del sistema de transportación pública para cumplir con horarios específicos. Es lamentable que una terminal que podría conectar a los usuarios tanto con el Viejo San Juan como con el pueblo de Cataño no cuente con la atención de las autoridades concernidas.

            Aunque el espacio de estacionamiento en Cataño es reducido, existe una ruta que conecta a los usuarios de la AMA con la terminal de lanchas. Remodelaciones realizadas en la terminal de lanchas de Cataño han reducido el espacio de estacionamiento, pero estas condiciones son temporeras y deben resultar en mejoras para las facilidades de trasbordo de los usuarios de las lanchas. Por otro lado, uno de los mayores atractivos de este servicio es la reducción del tiempo de tránsito entre el Viejo San Juan y Cataño, Bayamón y zonas limítrofes. Sin embargo, una vez más la frecuencia del servicio resulta el mayor reto a la hora de usarlo.

            Desde el pasado verano a la fecha he usado la lancha de Cataño en 5 ocasiones para llegar al Viejo San Juan a realizar diversas gestiones, todas después del mediodía. En una ocasión, tenía que llegar a una reunión a las 2:30 pm, por lo que llegué a la 1:00 pm para contar con tiempo suficiente. Tuve que irme de la terminal a las 2:00 pm para llegar al Viejo San Juan en mi automóvil porque la única lancha que brindaba el servicio no atracaba y el personal no me podía decir a qué hora regresaría y saldría de regreso a San Juan.

            En todas las ocasiones en que he estado en la terminal o en el restaurante que queda frente al estacionamiento se me han acercado turistas para preguntar cómo pueden llegar a la planta Bacardí en Palo Seco. He preguntado en la terminal para poder orientarlos e invariablemente la respuesta es incierta: pueden llegar caminando,¨si aparece un taxi¨, o que alguien los lleve. Esta ruta sin salida ni alternativas seguras para turistas debiera ser otro de los nichos mercadeables para el sistema de transporte público del País.

Recomendaciones

Las proyecciones originales para el TU estimaban un tráfico al momento de apertura de 85,000 diarios y un aumento a 110,000 diarios 10 años más tarde (excluyendo sábados, domingos y feriados). Viabilizar esta robusta cantidad de usuarios requería integrar el sistema de transportación pública con un modelo similar a la Reestructuración propuesta. Desafortunadamente, ante la precariedad económica que atraviesa el País, reducir a 14 rutas el servicio de la AMA es aceptar que el modelo operado por la ACT en el TU y en la AMA ha fracasado.

Lejos de mejorar la calidad del servicio provisto por la AMA, evidentemente la Reestructuración obedece a razones potencialmente económicas y de una fallida gobernanza que ha propiciado que emerjan y perpetúen serios problemas estructurales y operacionales.  Es totalmente desacertado aspirar a resolver problemas creados durante décadas aplicando la misma fórmula: implantar medidas inmediatistas que solo continuarán perpetuando la precariedad de la condición económica y operacional de la AMA.

Si bien existen amenazas y debilidades de considerable importancia para la AMA, también existen la fortaleza de tener el control de la política pública, operación y ejecución del sistema, así como la oportunidad de capitalizar en la demanda de usuarios potenciales que prefieren reducir gastos de transportación en sus vehículos. Es inexplicable que se desaproveche la posibilidad de consolidar un sistema realmente integrado por vehículos con capacidad para transportar el aumento en esa demanda.

Por esto, recomiendo que se complete con carácter de urgencia y previo a la Reestructuración de las rutas el antes mencionado estudio del perfil de los usuarios, así como definir los parámetros de calidad de servicio que regirían un sistema de transporte integrado. Este estudio es puntual para poder desarrollar una estrategia viable y reducir las pérdidas de la AMA. Por otro lado, el sistema de transportación pública excluye como proyecto a mediano y largo plazo, se debe ampliar el servicio más allá de su limitada oferta a la zona metropolitana. En todo Puerto Rico existe necesidad de transporte; revitalicen el sistema de carros públicos y asignen autobuses con un programa similar a Llame y Viaje para atender las necesidades de personas que lo requieran.

Cualquiera sea la determinación estratégica para la transportación pública del País, la misma debe estar cimentada en un valor fundamental: el respeto a los usuarios. Esos usuarios-clientes son (o debieran ser) la razón para implantar cambios en la oferta del sistema. Les recuerdo que la transportación pública de un país es un servicio básico e indispensable, comparable con la seguridad, salud, educación, entre otros servicios públicos vitales.  

Respetuosamente sometida.


[1] Esta ponencia incluye descripciones cualitativas del fenómeno discutido debido a la premura con la que se desarrolló. Muchos de los datos que refrendarían la misma – particularmente datos operacionales de los diferentes sistemas descritos - están disponibles en las agencias u organizaciones envueltas. Sin embargo, recomiendo que esta ponencia se considere un documento inicial de trabajo.

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